OPINION DEL EQUIPO DE CABRERA PLUS POR: El grave problema haitiano #COMPARTIR

Desde hace varios años el Equipo de Cabrera Plus y su Director el Prof. y Periodista Mario Rondón hemos venido denunciando la problemática haitiana, no solo en el Municipio de Cabrera sino de toda la República Dominicana.

A partir del 1966 con el gobierno de Balaguer, gracias a los intereses económicos de los grandes productores azucareros, arroceros y cafetaleros, y de los industriales de la construcción, así como por una mayor presión demográfica en Haití y la profunda crisis casi ininterrumpida que ha vivido ese país durante los últimos veinticinco años, han tenido la virtud de reactivar la presencia de sus nacionales en nuestro territorio.

Pero en estos tiempos no se trata ya de una inmigración que ocupa espacios limitados en partes del territorio dominicano poco habitadas o en los bateyes azucareros, sino verdaderas masas de indocumentados que ocupan todos los rincones del país, desplazando a los nacionales en virtud de su mayor disposición para trabajar duro con bajos salarios y en condiciones penosas, a merced de los empresarios privados y contratistas del gobierno.

Se trata ya de una frontera prácticamente abierta gracias a la corrupción de militares, agentes de migración y otros funcionarios, en el cual su tránsito se asegura mediante el pago de RD$1,000 y más, dependiendo del rango y posibilidades de los “pasajeros” y de los que controlan los “peajes”, no pocas veces vinculados al contrabando de armas, vehículos, drogas, bebidas alcohólicas y otras mercancías. Las parturientas haitianas llegan hasta en autobuses a dar a luz a los hospitales públicos de las zonas fronterizas, Santiago y Santo Domingo y los documentos de identidad dominicanos son obtenidos fraudulentamente en las oficialías de estado civil y las oficinas de la cédula.

Todos los países del mundo tienen leyes de migración y su soberanía hay que respetarla. La República Dominicana tiene graves problemas al compartir su única frontera con Haití.

Se entiende que para resolver el problema de esta incontenible migración haitiana y pese a estos procesos de deportaciones, la República Dominicana ha estructurado un Plan de Regularización, que suponíamos era una forma de dar inicio a la solución de la migración masiva de nacionales haitianos, pero esta ha sido un total fracaso.

Decir que se maltratan a los haitianos, que es injusto el proceso deportaciones hay que preguntarse ¿Y en qué país es totalmente justa una deportación?, ¿Qué país del mundo se ha ofrecido a darle acogida a tantos miles de haitianos que viven en la total indigencia como lo ha hecho la República Dominicana?

Haití ha vivido a expensas de la caridad de los demás y hoy por hoy, pretende incidir en los organismos internacionales para lograr que la República Dominicana cargue con todos sus problemas que por más de 100 años ha venido padeciendo.

No han sobrado las intenciones de países y organismos internacionales que pretenden o han sugerido la unificación de la isla, ignorando no solo el idioma, la cultura, sino los grandes problemas que se le sumarían a la República Dominicana.

Por otra parte, quedarse cruzados de brazos ante el peligro de desnacionalización del país ante la avalancha de extranjeros sin la menor vocación para incorporarse como ciudadanos de este país, sería hacerle el juego a quienes pretenden diluir la identidad de la nación dominicana para convertirla en una fuerza de trabajo y un mercado totalmente a merced de “la ley de la oferta y la demanda” por parte de entidades, empresas y organismos internacionales, con sus nefastos efectos previsibles.

De hecho, podemos decir que la situación actual tiende a expulsar a los dominicanos de los empleos remunerados estables que engruesan las filas cada vez mayores de emigrantes legales o ilegales, chiriperos, billeteros, motoconchistas, políticos y policías deshonestos, delincuentes y aventureros sin destino.

A pesar de todo eso, la aceptación por los dominicanos de la población extranjera sigue siendo alta hasta el presente, inclusive para los haitianos, y en general se registran pocos casos de incidentes por conflictos con los inmigrantes, legales o no.

Eso no significa que no existan en el país prejuicios y discriminación hacia los haitianos, tal como existen entre casi todos los países vecinos, sobre todo cuando hay algunas diferencias perceptibles de raza, color, idioma, nacionalidad, religión, costumbres, nivel educativo y condiciones de vida con respecto al grueso de la población. Pero el nivel de prejuicios y discriminación hacia extranjeros; haitianos y negros es de los más bajos del mundo; incluso con respecto a los países desde donde se acusa al país de practicar la esclavitud y otros atropellos a los derechos humanos, como en los Estados Unidos y Francia.

Entonces nos seguimos preguntando: ¿Porque las grandes potencias han abandonado a Haití?.

Pero lo más grave de todo esto es la ausencia de Dominicanos y Dominicanas dispuestos a ofrendarlo todo por nuestra Independencia y Soberanía, como grave es también que algunos organismos internacionales pretendan chantajear con la amenaza de destapar casos de corrupción, con el tema del racismo o con el asunto de la indolencia y la falta de humanidad desconociendo, en todo caso, nuestra Soberanía que como país libre e independiente ha costado mucho sacrificio.

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